19 abril, 2020
LA IMPORTANCIA DE LA CIENCIA
“El conocimiento es poder” la expresión atribuida a Bacon (1561-1626) se encuadra en una época de confianza y optimismo ante la posibilidad de que el conocimiento científico de la naturaleza permitiera manipularla. Fue precisamente esta creencia la que dio origen a los grandes avances y progresos que caracterizaron a la edad moderna. Por primera vez el hombre no solo estaba comprendiendo a la naturaleza y sus fenómenos sino que también tenía la oportunidad de adelantarse a ella y utilizar convenientemente sus grandes potencialidades en lugar de solo estar a su merced. Esto permitió a los países en donde se privilegió el desarrollo de la ciencia tomaran la delantera en cosechar los beneficios de sus descubrimientos tecnológicos, energéticos y bélicos.
Posted on domingo, abril 19, 2020 by Miguel Victoriano G.
11 abril, 2020
Hoy es Sábado Santo, en la tradición cristiana hoy se recuerda aquel día después a la muerte de Jesús en la cruz y anterior al glorioso Domingo de Resurrección.
Durante su ministerio, a Jesús se le acusó en muchas ocasiones de quebrantar el reposo sabático al realizar algún milagro en beneficio de otros se le acusaba de no respetar el Shabbat, sin embargo, Él lo cumplió mejor que nadie. Lo que Él critico fue el ritualismo vacío que terminó haciendo del sábado una carga en lugar de un alivio, pero este sábado de pascua es el gran sábado del reposo del Señor, Él reposa muerto en la sepultura mostrándonos de esa manera que nuestra vida está realmente en las manos de Dios.
Cuando Jesús estaba en la cruz experimentó en su humanidad todo el dolor y quebranto por haberse hecho uno de nosotros. Frente a toda la angustia y dolor que le produjo llevar nuestras culpas y pecados… Él exclamó – Padre en tus manos pongo mi vida – en Dios Jesús pone toda su confianza y esperanza al morir y el sábado descansa en el sepulcro.
Mañana los cristianos conmemoramos el glorioso Domingo de Resurrección, donde recordamos que es Dios quien nos otorga la vida y es en la resurrección de Jesús que podemos tener confiar en la promesa de la vida eterna. El Sábado Santo es una invitación a detenernos, a no poner nuestra confianza en otro o en nosotros mismos sino en Jesús nuestro Señor.
En estos momentos tan difíciles que estamos viviendo como humanidad, cuando nuestras vidas y las vidas de nuestros seres amados se encuentran amenazadas por la enfermedad, quiero invitarte a tener un momento de reflexión con tu familia, te invito a dejar de lado el miedo y la incertidumbre y a poner tu confianza en Jesús. El apóstol Pedro nos anima a esto diciendo:
“Coloquen en Jesús toda tu ansiedad e incertidumbre porque él cuida de nosotros” (1ºPedro 5:7)
El reposo sabático nos recuerda que nuestra confianza y esperanza debe estar en Jesús, en lo que Él hizo por nosotros en la cruz y en lo que esta haciendo por nosotros hoy.
Que es Señor les bendiga y que hoy podamos disfrutar de su reposo.
“Voy a preparar lugar para ustedes… (y) vendré otra vez” Juan 14:1-3
Posted on sábado, abril 11, 2020 by Miguel Victoriano G.
24 junio, 2015
De Burgos Núñez, Miguel. “Sacerdocio radicalmente nuevo. Cristo y su sacerdocio “profético” y misericordioso en la carta a los hebreos”, Isidorianum 31 (2007) 9-38.
Un sacerdocio solidario y misericordioso. La misericordia de Cristo y su superioridad sacerdotal queda de manifiesto en su encarnación al compartir la forma de sus hermanos, aun cuando no se mencione expresamente se encuentra implícita la idea de que su encarnación como requisito indispensable para el desempeño de su sacerdocio. Esa aparente humillación de Cristo al despojarse a si mismo para asumir la forma de siervo haciéndose igual a sus hermanos es la que le permite ser compasivo y misericordioso al momento de espiar los pecados de sus hermanos con quienes les une un vinculo común, pues es uno de ellos y conoce sus pecados. Hasta aquí podríamos estar de acuerdo con las ideas presentadas pero a continuación el autor pretende encontrar en lo que el llama “la refundación teológica y espiritual del sacerdocio de la antigua alianza” (p. 21) una justificación para el sacerdocio católico, tanto en institución como en funcionalidad. Si bien esta idea no se manifiesta abiertamente se propone la cristología sacerdotal de hebreos como un ejemplo de un nuevo sacerdocio que no puede explicarse de la manera sacerdotal tradicional y que demuestra que si puede existir un sacerdocio “mas humano, mas kenótico y mas esencialmente simple” (p. 22), dejando de esta manera un supuesto respaldo en la epístola para la actual función sacerdotal que se desempeña en el oficio católico. Posterior mente se desarrolla la idea de Un sacerdocio compasivo y Un sacerdocio mas humano como elementos básicos de la teología sacerdotal de Cristo presentada por el autor de la epístola. En cuanto a la primera idea el clímax de su argumentación se encuentra en que la compasión de Cristo no radica en su “ser igual a Dios” o su estatus de hijo del altísimo, sino en su semejanza a sus hermanos al haber estado al lado de sus hermanos viviendo sus mismas debilidades.
Sacerdocio de una alianza nueva. Para el autor la nueva alianza es una elaborada tesis del autor de la epístola con el propósito de entregar una religión mucho mas elaborada a aquellos ex judíos que extrañaban la firmeza y profundidad de su antigua religión comparada con la simpleza del evangelio. En primer lugar considero que considerar que el cristianismo era demasiado sencillo y necesito de alguien que encontrara una conexión tipológica con el ritual levítico para entregarle consistencia a la teología cristiana es, más que una herejía, un perfecto ejemplo de falta de visión y comprensión de la realidad. En segundo lugar, creo que la carencia del autor al no comprender todo el panorama más allá de lo evidente a través de los ojos del gran conflicto, se hace evidente a través de todo el trabajo, marcándose principalmente en esta ultima sección. Es esta falta de visión la que le impide ver plenamente la presencia de un santuario celestial y conectar todas las piezas que a ratos pareciera omitir voluntariamente opacando aquellos destellos de lucidez que resaltan intermitentemente en su razonamiento. Aquellos elementos básicos del plan se salvación (idea aparentemente desconocida para el autor) son presentados como inclusiones intencionales de parte de hombres carentes de la dirección divina, como un intento humano de hacer mas atractiva, humana y terapéutica la teología cristiana. Las conclusiones a las que llega el autor (aun cuando el autor omite el termino conclusiones prefiriendo catalogarlas como “consecuencias para la vida cristiana”) pueden sonar contradictorias a la liturgia ofrecida por la iglesia católica, puesto que nos muestra la inutilidad de los sacrificios y el libre acceso de los creyentes hasta el trono de la gracias para encontrar oportuno socorro, es difícil creer que el sacrificio de la misa y la falta de libertad (intercesores, Maria, sacerdotes de confesión, etc.) hacia el trono de la gracia por parte de la iglesia no resultara contradictorio para el autor. Tan contradictorio como suena para nosotros su falta de autocrítica como católico al analizar textos como “de una vez y para siempre” y al resaltar lo inútil de los sacrificios externos.
Finalmente compartimos plenamente con el autor la idea presenta da al final del trabajo, la presencia de Cristo en el corazón humano debe ser permanente y real, para que su obra sumo sacerdotal sea efectiva.
El autor del articulo inicia ubicando en el contexto y comentando la singularidad del libro de hebreos, base bíblica del estudio de Cristo como sacerdote, analizando la motivación del autor de la epístola al realizar lo que el cataloga como un “estudio exegético” que según el autor tendría motivación en la nostalgia que los destinatarios (hebreos) por sus antiguas costumbres y ritos pasados. Luego de aclarar la ausencia de un carácter sacerdotal en la persona de Cristo, idea que es profundizada al final de la introducción, el autor desacredita la autoría de paulina de la epístola a los hebreos proponiendo un autor posterior, conocedor de la teología paulina y con grandes habilidades exegetitas. Dicha declaración no recibe mayor respaldo argumentativo, a mi parecer, manifiesta una debilidad en la estructura metodologica del trabajo puesto que inserta un presupuesto importante sin mayor aclaración suponiendo que para los lectores esto no representara ningún motivo de duda y que será fácilmente aceptada esta idea. El desarrollo del trabajo de aquí en adelante esta organizado bajo 5 subtítulos que finaliza en una aplicación para la vida cristiana a modo de conclusión.
Profeta antes que sacerdote. La idea principal que el autor pretende construir en esta sección se resume básicamente el la función profética de Cristo como Kerigma del padre en su ministerio terrenal, tratando de conectar esto con su función soteriológica en la epístola. Dedica, nuevamente, espacio a establecer la imposibilidad de Cristo de desempeñarse como sacerdote por no ser del linaje de Levi, presentando de esta forma el argumento de la orden de Melquisedet como una solución del autor de la epístola a este impedimento legal, para justificar el derecho sacerdotal de Cristo.
La originalidad del sacerdocio. Esta sección comienza catalogando de “espinoso” el uso del el autor de la epístola realiza del tema del sacerdocio de Cristo, resaltando la singularidad del mismo en relación con las funciones sacerdotales conocidas y el hecho mismo de la duplicidad funcional de Cristo como sacerdote y Sumo Sacerdote a la vez.Un sacerdocio solidario y misericordioso. La misericordia de Cristo y su superioridad sacerdotal queda de manifiesto en su encarnación al compartir la forma de sus hermanos, aun cuando no se mencione expresamente se encuentra implícita la idea de que su encarnación como requisito indispensable para el desempeño de su sacerdocio. Esa aparente humillación de Cristo al despojarse a si mismo para asumir la forma de siervo haciéndose igual a sus hermanos es la que le permite ser compasivo y misericordioso al momento de espiar los pecados de sus hermanos con quienes les une un vinculo común, pues es uno de ellos y conoce sus pecados. Hasta aquí podríamos estar de acuerdo con las ideas presentadas pero a continuación el autor pretende encontrar en lo que el llama “la refundación teológica y espiritual del sacerdocio de la antigua alianza” (p. 21) una justificación para el sacerdocio católico, tanto en institución como en funcionalidad. Si bien esta idea no se manifiesta abiertamente se propone la cristología sacerdotal de hebreos como un ejemplo de un nuevo sacerdocio que no puede explicarse de la manera sacerdotal tradicional y que demuestra que si puede existir un sacerdocio “mas humano, mas kenótico y mas esencialmente simple” (p. 22), dejando de esta manera un supuesto respaldo en la epístola para la actual función sacerdotal que se desempeña en el oficio católico. Posterior mente se desarrolla la idea de Un sacerdocio compasivo y Un sacerdocio mas humano como elementos básicos de la teología sacerdotal de Cristo presentada por el autor de la epístola. En cuanto a la primera idea el clímax de su argumentación se encuentra en que la compasión de Cristo no radica en su “ser igual a Dios” o su estatus de hijo del altísimo, sino en su semejanza a sus hermanos al haber estado al lado de sus hermanos viviendo sus mismas debilidades.
Sacerdocio de una alianza nueva. Para el autor la nueva alianza es una elaborada tesis del autor de la epístola con el propósito de entregar una religión mucho mas elaborada a aquellos ex judíos que extrañaban la firmeza y profundidad de su antigua religión comparada con la simpleza del evangelio. En primer lugar considero que considerar que el cristianismo era demasiado sencillo y necesito de alguien que encontrara una conexión tipológica con el ritual levítico para entregarle consistencia a la teología cristiana es, más que una herejía, un perfecto ejemplo de falta de visión y comprensión de la realidad. En segundo lugar, creo que la carencia del autor al no comprender todo el panorama más allá de lo evidente a través de los ojos del gran conflicto, se hace evidente a través de todo el trabajo, marcándose principalmente en esta ultima sección. Es esta falta de visión la que le impide ver plenamente la presencia de un santuario celestial y conectar todas las piezas que a ratos pareciera omitir voluntariamente opacando aquellos destellos de lucidez que resaltan intermitentemente en su razonamiento. Aquellos elementos básicos del plan se salvación (idea aparentemente desconocida para el autor) son presentados como inclusiones intencionales de parte de hombres carentes de la dirección divina, como un intento humano de hacer mas atractiva, humana y terapéutica la teología cristiana. Las conclusiones a las que llega el autor (aun cuando el autor omite el termino conclusiones prefiriendo catalogarlas como “consecuencias para la vida cristiana”) pueden sonar contradictorias a la liturgia ofrecida por la iglesia católica, puesto que nos muestra la inutilidad de los sacrificios y el libre acceso de los creyentes hasta el trono de la gracias para encontrar oportuno socorro, es difícil creer que el sacrificio de la misa y la falta de libertad (intercesores, Maria, sacerdotes de confesión, etc.) hacia el trono de la gracia por parte de la iglesia no resultara contradictorio para el autor. Tan contradictorio como suena para nosotros su falta de autocrítica como católico al analizar textos como “de una vez y para siempre” y al resaltar lo inútil de los sacrificios externos.
Finalmente compartimos plenamente con el autor la idea presenta da al final del trabajo, la presencia de Cristo en el corazón humano debe ser permanente y real, para que su obra sumo sacerdotal sea efectiva.
Posted on miércoles, junio 24, 2015 by Miguel Victoriano G.
08 abril, 2015
David Bosch, Misión en transformación: cambios de paradigma en la teología de la misión, Libros de desafío, 2000.
Este libro es una reflexión sobre la misión cristiana desde una perspectiva escéptico y no deriva sus reflexiones solo de las Escrituras.
David Bosch, profesor de misiones en Sudáfrica, toma su esquema interpretativa de Hans Küng, autor católico, quien ve más esperanza en enseñar ética que proclamar el evangelio de Jesús. Küng toma la idea de “cambio de paradigma” de Tomás Kuhn. Küng aplica su idea a toda la historia de la iglesia (1984) y Bosch lo aplica sólo a la historia de la misión cristiana (1991).
El libro de Bosch traza la historia de la misión cristiana. Él habla de seis paradigmática cambios en la manera en que se hace la misión.
Empieza con dos de los evangelios, Mateo y Lucas-Hechos. A este “paradigma” Bosch lo llama Apocalíptico. Este paradigma dura hasta por el año 200. La meta de la misión es de hacer discípulos.
De allí pasa a un modelo griego-patrístico que dura desde el año 250 hasta el año 400. La meta en este etapa es vida.
El tercer modelo es la de la iglesia católica medioevo que se consolidaba en el año 600 y dura hasta 1450. La meta era la expansión del cristiandad.
El cuarto paradigma es la reforma protestante y se extiende hasta el año 1750. La meta era la renovación.
El quinto paradigma es de las misiones modernas que empieza por 1750 y dura hasta 1950. La meta en este etapa era la salvación y una mejor vida.
El sexto paradigma empieza en 1950 y dura hasta el presente. Este periodo no tiene un nombre todavía. La meta actual es de hacer discípulos para una transformación social y espiritual.
Se ve donde Bosch representa la postura de los escépticos en cuanto a las escrituras, cuando no incluye los cuatro evangelios en su definición del evangelio. Sólo se base en libros “aceptables” por todas las corrientes escépticos. Esto reduce el evangelio a un mínimo. También da la idea de que uno puede escoger lo que quiere del evangelio.
Hay dos presupuestos. Uno es que Mateo, Lucas-Hecho y Pablo representan tres paradigmas de misión distintos. (78-79). Y el tratamiento de Pablo sólo es a partir de las cartas: Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Filipenses, 1 Tesalonicenses y Filemón. Las otras seis cartas de Pablo están ignoradas por Bosch por no tener un consenso de que fuera Pablo su autor (160).
Otra presuposición es que el hombre esta progresando o mejorando con el tiempo. Esta ilusión esta de tras el desarrollo de todo el libro. Al contraste, la Biblia no presenta el hombre que se mejorar. Todos somos dignos de muerte. No alcanzamos mejorar en nuestra ética o en nuestra relación con Dios como raza.
Estas dos presuposiciones influyen todo el libro, porque dan el peso fuerte a la cultura y no a la revelación de Dios. También las metas de cada edad muestran que Bosch considera los cambios en la misión de la iglesia por la cultura, cuando debe haberlo mostrado cambios en la cultura por la influencia del evangelio. Pero el peso del argumento del libro es para mostrar como la cultura ha cambiado el evangelio.
La idea de Bosch que el cristianismo esta cambiando, esta el opuesto de la enseñanza del Pablo. En Gálatas 1:8-9 dice que cualquier cambio en el evangelio es anatema o maldito. En 2 Timoteo Pablo indica que debemos “retener la norma de las sanas palabras que has oido de mí, ...” (2 Timoteo 1:13 NBLH). Y continua “Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado” (2 Timoteo 1:14 NBLH). Esto es como dice Jeremías, “Mi pueblo ha cometido un doble pecado, han abandonado la fuente de agua viva (el Dios de las Escrituras) y han cavado sus propias cisternas (inventado otras palabras)” (Jeremías 2:13).
Si Bosch tiene razón:
No tenemos un evangelio, sino muchos.
No tenemos una Biblia, sino muchas “escrituras”.
No tenemos un filtro para rechazar las nuevas (emergentes) ideas.
No tenemos una razón de rechazar a apóstoles contemporáneos que no pueden dar testimonio de las enseñanzas de Jesús.
No tenemos un filtro para rechazar novedosas enseñanzas.
No tenemos la misión de proclamar el evangelio bíblico.
El libro de Bosch tiene valor en que muestra las presiones culturales que han estado presentes en la historia para moldear las prácticas, liturgias y enfoques de la misión. Muchas veces estas fuerzas no han sido evaluadas por las Escrituras pero han sido incorporadas a la iglesia.
La meta de la primera edad no ha cambiado. Dios no ha cambiado. El sigue con su gran comisión de hacer discípulos de todos las familias, enseñándoles a guardar todo lo que había mandado...(Mateo 28:16 a 20).
Este libro es una reflexión sobre la misión cristiana desde una perspectiva escéptico y no deriva sus reflexiones solo de las Escrituras.
David Bosch, profesor de misiones en Sudáfrica, toma su esquema interpretativa de Hans Küng, autor católico, quien ve más esperanza en enseñar ética que proclamar el evangelio de Jesús. Küng toma la idea de “cambio de paradigma” de Tomás Kuhn. Küng aplica su idea a toda la historia de la iglesia (1984) y Bosch lo aplica sólo a la historia de la misión cristiana (1991).
El libro de Bosch traza la historia de la misión cristiana. Él habla de seis paradigmática cambios en la manera en que se hace la misión.
Empieza con dos de los evangelios, Mateo y Lucas-Hechos. A este “paradigma” Bosch lo llama Apocalíptico. Este paradigma dura hasta por el año 200. La meta de la misión es de hacer discípulos.
De allí pasa a un modelo griego-patrístico que dura desde el año 250 hasta el año 400. La meta en este etapa es vida.
El tercer modelo es la de la iglesia católica medioevo que se consolidaba en el año 600 y dura hasta 1450. La meta era la expansión del cristiandad.
El cuarto paradigma es la reforma protestante y se extiende hasta el año 1750. La meta era la renovación.
El quinto paradigma es de las misiones modernas que empieza por 1750 y dura hasta 1950. La meta en este etapa era la salvación y una mejor vida.
El sexto paradigma empieza en 1950 y dura hasta el presente. Este periodo no tiene un nombre todavía. La meta actual es de hacer discípulos para una transformación social y espiritual.
Se ve donde Bosch representa la postura de los escépticos en cuanto a las escrituras, cuando no incluye los cuatro evangelios en su definición del evangelio. Sólo se base en libros “aceptables” por todas las corrientes escépticos. Esto reduce el evangelio a un mínimo. También da la idea de que uno puede escoger lo que quiere del evangelio.
Hay dos presupuestos. Uno es que Mateo, Lucas-Hecho y Pablo representan tres paradigmas de misión distintos. (78-79). Y el tratamiento de Pablo sólo es a partir de las cartas: Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Filipenses, 1 Tesalonicenses y Filemón. Las otras seis cartas de Pablo están ignoradas por Bosch por no tener un consenso de que fuera Pablo su autor (160).
Otra presuposición es que el hombre esta progresando o mejorando con el tiempo. Esta ilusión esta de tras el desarrollo de todo el libro. Al contraste, la Biblia no presenta el hombre que se mejorar. Todos somos dignos de muerte. No alcanzamos mejorar en nuestra ética o en nuestra relación con Dios como raza.
Estas dos presuposiciones influyen todo el libro, porque dan el peso fuerte a la cultura y no a la revelación de Dios. También las metas de cada edad muestran que Bosch considera los cambios en la misión de la iglesia por la cultura, cuando debe haberlo mostrado cambios en la cultura por la influencia del evangelio. Pero el peso del argumento del libro es para mostrar como la cultura ha cambiado el evangelio.
La idea de Bosch que el cristianismo esta cambiando, esta el opuesto de la enseñanza del Pablo. En Gálatas 1:8-9 dice que cualquier cambio en el evangelio es anatema o maldito. En 2 Timoteo Pablo indica que debemos “retener la norma de las sanas palabras que has oido de mí, ...” (2 Timoteo 1:13 NBLH). Y continua “Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado” (2 Timoteo 1:14 NBLH). Esto es como dice Jeremías, “Mi pueblo ha cometido un doble pecado, han abandonado la fuente de agua viva (el Dios de las Escrituras) y han cavado sus propias cisternas (inventado otras palabras)” (Jeremías 2:13).
Si Bosch tiene razón:
No tenemos un evangelio, sino muchos.
No tenemos una Biblia, sino muchas “escrituras”.
No tenemos un filtro para rechazar las nuevas (emergentes) ideas.
No tenemos una razón de rechazar a apóstoles contemporáneos que no pueden dar testimonio de las enseñanzas de Jesús.
No tenemos un filtro para rechazar novedosas enseñanzas.
No tenemos la misión de proclamar el evangelio bíblico.
El libro de Bosch tiene valor en que muestra las presiones culturales que han estado presentes en la historia para moldear las prácticas, liturgias y enfoques de la misión. Muchas veces estas fuerzas no han sido evaluadas por las Escrituras pero han sido incorporadas a la iglesia.
La meta de la primera edad no ha cambiado. Dios no ha cambiado. El sigue con su gran comisión de hacer discípulos de todos las familias, enseñándoles a guardar todo lo que había mandado...(Mateo 28:16 a 20).
Posted on miércoles, abril 08, 2015 by Miguel Victoriano G.
23 marzo, 2015
Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro. Romanos 6:23
Gracias a Dios que tú y yo no hemos nacido en un país que esté en guerra, no hemos tenido que vivir escondidos por los continuos bombardeos que amenacen destruir nuestra casa, o ver cómo nuestros familiares van muriendo día a día.
Sin embargo cada día por la televisión, somos testigos del sufrimiento de miles de personas que enfrentan el dolor y hambre de la guerra, vemos a miles morir cada día por un misil que cayó en un lugar equivocado en el Líbano o un coche bomba que destruyó un restorán en Israel, o una emboscada subversiva en Paquistán. Incuso mucho más cerca que eso, vemos a familias separadas y niños heridos, padres desconsolados llorando frente al cadáver inerte de sus pequeños, preguntándose ¿qué culpa tenían ellos? Y frente a todo esto tu corazón se congoja y hasta puede salir de tu boca un “pobre gente” pero a los 5 minutos ya no los recuerdas, continúas con tu vida y todo ese dolor quedó atrás.
Gracias a Dios que tú y yo no estamos en medio de una de esas guerras, pero debo decirte algo, algo que si aún no sabes debes conocer. Tú y yo estamos en medio de una guerra. Sí, aunque no lo creas o no quieras creerlo, somos parte del conflicto más grande y antiguo que haya existido en el universo. Estoy hablando de la guerra entre el bien y el mal. Como en toda guerra hay lágrimas y sangre, pero esta guerra no es como todas, esta es “la madre de todas las guerras.” Las lágrimas y la sangre que son derramadas, son las de Jesús.
Esta guerra comenzó hace mucho pero mucho tiempo, antes de la creación de este mundo. Después de la guerra en el cielo, Satanás y sus ángeles fueron arrojados con él. Satanás nunca se sintió verdaderamente arrepentido por lo que había hecho pero sí se asustó al ver los resultados de su rebelión hasta ese momento.
“Satanás se estremeció mientras contemplaba su obra. Estaba solo meditando sus planes pasados, presentes y futuros. Su poderosa forma temblaba como si fuera sacudida por una tempestad. Un ángel del cielo pasó en ese momento. Lo llamó y le solicitó una entrevista con Cristo. Su petición fue concebida. Entonces le dijo al hijo de Dios que se había arrepentido de su rebelión y que deseaba gozar otra vez del favor de Dios”. Ahora noten lo siguiente: “Cristo lloró ante el pesar de Satanás, pero le dijo, al expresar la decisión de Dios, que nunca más podría ser recibido en el cielo, no se podía arriesgar la seguridad de éste.” (White, 1986)
Jesús lloró en el mismo comienzo del conflicto, al proyectar su mirada hacia el futuro.
Vio a Adán incapaz de obedecer a Dios, y a Caín que no soportó la justicia de su hermano, dándole muerte y también tratando de arrepentirse.
Vio el avance de la maldad en el mundo, los crímenes, la impiedad, el odio. Hasta que todos, excepto ocho personas, fueron destruidas por el diluvio.
Vio a los que sufrían la miseria de la esclavitud, y esperaban con ilusión al libertador para rechazarlo cuando al fin viniera.
Vio el Getsemaní, el calvario. Vio cuán pocos aceptarían su sacrificio y la fe pequeña de ese puñado de seguidores. Lloró por causa de la incredulidad, el pesar y el dolor. Vio a los mártires sufrir por su causa.
Te vio a ti y a mí, hoy, siendo parte de este conflicto, mientras tratamos de ignorarlo
Jesús lloró, pero también su sangre derramó, para que tú y yo podamos ser libres del pecado.
Tú puedes decidir ignorar esta guerra y pretender que nada sucede, pero la verdad es que sólo te estás engañando a ti mismo, es imposible ser neutral en este combate, ¿sabes por qué? La respuesta es esta: “El Campo de batalla está en tu mente y tu corazón”.
Cada día, a cada momento estamos bajo un fuerte bombardeo, sin tregua.
Pero no estamos solos, Jesús está aquí para luchar contigo. ¿ya lo aceptaste como tu salvador? Si no lo has hecho aún, ¿qué estas esperando? Cierra tus ojos ahora mismo y ábrele tu corazón a Jesús. Pídele que entre en tu vida y que su amor llene todo rincón de tu ser, y que su presencia esté contigo siempre, para que con su poder salgas victorioso de cada batalla.
¿Ya lo hiciste?, yo te estoy hablando enserio. Esto es más importante de lo que imaginas. No creo que sea bueno para ti salir a la calle desprotegido en medio de un bombardeo. No esperes más, cúbrete del escudo protector que sólo la presencia de Jesús en tu vida, te puede dar.
La vida, muerte y resurrección de cristo
Los Evangelios son, sin lugar a dudas, los libros más populares, queridos y leídos de toda la Biblia. Esto no se debe precisamente a la calidad de su escritura ni a la capacidad literaria de los autores, todo el atractivo que es posible encontrar en ellos radica únicamente en una persona: Jesús de Nazareth, aquel Verbo hecho carne que habitó entre nosotros (Juan 1:14).
La escritura nos menciona que es en Cristo en quien encontramos un puente conector entre la humanidad perdida y Dios. Como nuestro Salvador debía ser perfecto y santo, pero a la vez semejante en todo a sus hermanos2 (Heb 2:17); Pablo mismo desarrolla esta idea en Heb. 4:15 al decir:
“Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado como nosotros, pero sin pecado.”
Esta sola declaración debería ser suficiente para eliminar el comentario común donde se menciona que “como Cristo era bueno (sin pecado- Dios) pudo vivir como lo hizo”. Pablo declara y enfatiza la capacidad de Cristo para entendernos en todas nuestras debilidades, la clave se encuentra en su Naturaleza humana, como el mismo Pablo lo establece, fue tentado en todo pero sin pecado.
A lo largo de su vida Cristo nos mostró como vivir una vida de perfecta dependencia con nuestro Padre Celestial asegurando de esta manera su derecho a ser nuestro salvador.
Las últimas horas de nuestro Señor antes de morir nos muestran al maestro viviendo plenamente su naturaleza humana y experimentando una serie de sentimientos y emociones frente a la amenaza real de una muerte anunciada.
La hora había llegado (Mar 14:35; Juan 17:1) para Jesús, el momento en que debía cumplirse todo aquello que había sido anunciado por Moisés y los profetas era inminente. Frente a todo esto Jesús experimentó, como el hombre que era, temor hacia la muerte, angustia y aflicción de alma y espíritu, su espíritu de supervivencia natural le impedía aceptar que debía sufrir una muerta que no merecía por una humanidad que no valoraría dicho sacrificio.
La muerte de Cristo es una muerte sustitutoria puesto que nosotros somos los que deberíamos haber recibido la paga del pecado como consecuencia de nuestras acciones, pero Cristo murió en nuestro lugar para que nosotros pudiéramos tener vida, su muerte nos da la posibilidad de escoger. Antes del sacrificio de Cristo nosotros estábamos condenados a la muerte por el pecado del cual éramos prisioneros. La muerte de Cristo nos dio la libertad de escoger entre vivir en la libertad que nos da cristo o seguir esclavizados del pecado. Si bien Cristo murió por todas las personas de la tierra, para que todos pudieran tener la libertad de escoger, no todos han escogido vivir en Cristo, muchos rechazando el sacrificio de Jesús han escogido vivir bajo la esclavitud del pecado.
Quizás alguno pudiera pensar que en ellos el sacrificio de Jesús no tuvo ningún sentido pero la diferencia está en que gracias a Cristo y su muerte ellos se perderán por decisión propia, como un uso soberano de su voluntad y no como por una maldición de la cual no tuvieron posibilidad de escapar.
Si bien la muerte de cristo es la que paga el precio de nuestra salvación, es en su resurrección en donde la victoria sobre el pecado y la muerte está asegurada. En la resurrección es cuando se declara la victoria del bien sobre el mal definitivamente y de esta manera se le da la sentencia de muerte al pecado.
Si pudiéramos ver a través del tiempo y entender el panorama general del conflicto cósmico, comprenderíamos lo importante y glorioso que fue ese día de la resurrección y el inmenso gozo con el que los seres celestiales celebraron el fin de aquella mancha que había amenazado la paz y armonía universal.
Posted on lunes, marzo 23, 2015 by Miguel Victoriano G.
18 julio, 2014
Jesús
nos cuenta sobre el principio de todo
Casi
si tuviéramos que describir con una solo palabra nuestro planeta tierra, sin
lugar a dudas esa palabra sería VIDA. Nuestro hermoso planeta rebosa de ella.
Desde sus formas más pequeñas como un organismo unicelular, hasta aquellas
sorprendentemente enormes, como una gigantesca secoya de más de 100 metros.
Cada día los científicos descubren nuevas variedades
de vida que nos sorprenden por su diversidad y belleza. Entonces surge la
pregunta: ¿Cómo, dónde y cuándo se
originó toda esta vida? En la Biblia encontramos la respuesta.
En el libro de Génesis encontramos la historia de la
creación. Como para que no nos quede duda, el Señor se encargó de incluir dos
relatos de ese magnífico evento.
El primero lo encontramos en Génesis 1:1-2:3 y nos
relata en orden cronológico la creación de todas las cosas.
El segundo lo encontramos en Génesis 2:4-25 y le da el
protagonismo al ser humano en la creación, no sigue un orden necesariamente
cronológico, pero se ocupa de mostrar que todo lo creado sirvió para preparar
un ambiente adecuado para el hombre.
Según el relato de Génesis 1:1-2:3, Dios creó todo lo
qué existe en una semana literal de 7 días de 24 horas cada uno. Veamos que fue
lo crea- do durante esa semana.
1er Día:
La luz
2do Día:
La expansión
3er Día:
Tierra seca, los mares y las plantas
4to Día:
El sol, la luna y las estrellas
5to Día:
Animales de aire y agua
6to Día:
Animales terrestres y el hombre
7mo Día:
El sábado: lo reposó, lo bendijo y lo santificó
Existen muchas personas que rechazan la veracidad de
este relato bíbli- co. Son personas que no cree en la autoridad de la Biblia ni
en Dios.
No se puede pretender creer en la Biblia y no aceptar
el relato de la creación, puesto que a lo largo de toda la escritura encontramos
afirmaciones en cuanto a la veracidad de la creación.
Veamos algunas de las características de la creación
registradas en la escritura:
1. Cada día fue un periodo de 24 horas. (“y fue
la tarde y la mañana”).
2. La palabra creadora de Dios (Sal 33:6,9; Heb
11:3)
3. Dios es responsable de su creación. El relato
revela que Dios es un planificador cuidadoso que se preocupa por el bienestar
de su creación.
4. La creación revela la gloria de Dios (Sal
19.1-4).
5. Dios, el creador no deseaba que la tierra
fuese un planeta solitario y vacío; debía ser habitado (Isa 45:8).
¿Qué significa para nosotros aceptar el relato bíblico
de la creación? Significa por lo menos 12 cosas:
1. Significa, adorar al Dios que nos hizo, y no
a los dioses que nosotros hemos hecho.
2. Significa, el fundamento de la verdadera
adoración
3. Significa, reconocer el día sábado como
monumento de la creación.
4. Significa, la base de la verdadera estima
propia (imagen de Dios).
5. Significa la base del verdadero compañerismo.
6. Significa, que Dios instituyó el matrimonio.
7. Significa, responsabilidad por el ambiente.
8. Significa, que el trabajo dignifica al
hombre.
9. Significa, que la ley de Dios es santa.
10.
Significa, que lo que Dios hace es bueno.
11.
Significa, que la humanidad fue destinada a gozar de una relación eterna con el
creador.
12.
Significa, que la vida es sagrada.
La naturaleza del hombre
Entonces
dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza...
Y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creo; varón y hembra los
creo. (Gen 1:26-27)
¿Quien fue creado a la imagen de Dios? ¿El hombre o la
mujer? La respuesta a esta pregunta determina toda nuestra comprensión en
cuanto a la naturaleza del ser humano.
La Biblia nos enseña que ni el hombre ni la mujer por
si solos repre- sentan la imagen de Dios, puesto que cuando Dios hizo al hombre
(ser humano) lo hizo a su imagen (varón y mujer). Por esta razón la Biblia le
da tanta importancia al matrimonio, puesto que bíblicamente al estar estar casado
(una sola carne) el ser humano encuentra la plenitud.
Es importante aclarar que esta unidad entre el hombre
y la mujer, de ningun modo anula su indibidualidad, cada uno tiene el poder y
la libertad de pensar y actuar.
Cuando el ser humano salio de las manos de su creador
era perfecto, no conocía el pecado. Pero al desobedecer entro el pecado y con
él la muerte (Romanos 5:12)
Inevitablemente aparece la pregunta ¿Qué es el pecado?
Podríamos encontrar una gran variedad de respuestas, pero básicamente, pode-
mos decir que pecado es separarse de Dios. Todo lo demás (desobedecer la ley,
apartarse de su voluntad etc.) son consecuencias o implicancias de la causa
real que es romper nuestra comunión con Dios.
Se hace necesario diferenciar dos conceptos:
1. Estado de
pecado: se refiere al estado del ser humano separado de Dios, es cuando el
hombre piensa que puede vivir desconectado de la fuente de poder que es Cristo.
(Puede que aun no se manifieste una vida pecaminosa e incluso exista apariencia
de piedad.)
2. Actos de
pecado: se refiere a la materialización del pecado, es la consecuencia natural
de una vida separada de Cristo. Es lo que comúnmente denominamos pecado. Todas
aquellas acciones y actitu- des que sabemos estan mal. Ej: mentir, robar,
engañar, sobornar, el egoismo, la envidia etc.
No somos pecadores porque mentimos, sino que mentimos
porque somos pecadores. La mentira o cualquier acto de pecado es la consecuencia
de un estado de pecado (separación de Dios).
Muchos cristianos derrochan muchas energías en dejar
de pecar, atacando el efecto y no la causa. Es como tratar de matar un árbol
cortándole las hojas. El verdadero problema no esta en las acciones de pecado
sino en nuestro estado de separación de Dios.
Si invirtiéramos la mitad de las energías que
utilizamos para no pecar en mantenernos unidos a Cristo, tendríamos muchísimos
más resultados en nuestra vida.
Como ya vimos lo que el pecado hace es separarnos de
Dios aparece la muerte. La muerte no es un castigo de Dios por el pecado, sino
una consecuencia.
¿Cómo que la muerte no es el castigo por el pecado?
¿Acaso no dice la Biblia que la muerte es la forma como debemos pagar por
nuestro pecado?
Si el pecado nos separa de Dios, y nosotros no tenemos
vida en nosotros mismos sino que nuestra vida depende de Dios, entonces el
pecado produce la muerte, puesto que nos separa de Dios la fuente de vida.
Entonces la manera correcta de entender el texto de Romanos 6:23 seria:
La paga del pecado es muerte (la manera como el pecado
premia a los pecadores es matándolos), mas la dadiva de Dios es vida eterna en
Cristo Jesús señor nuestro (por el contrario el regalo que Dios ofrece a
aquellos que aceptan a Jesús es la vida eterna).
En el plan de Dios para el ser humano no estaba
considerada la muerte. No es que Dios nos hiciera inmortales, puesto que la
Biblia nos muestra que Adán y Eva debían estar comiendo continuamente del árbol
de la vida. Dios les dio ese árbol para representar la dependencia que debe
existir, solo hay vida al estar unido a la fuente de vida. Jesús explico
claramente esta idea en Juan 15 al hablar de la vid verdadera y como es imposible que las ramas
puedan vivir separadas del tronco.
Pero como ya vimos es el pecado el que nos separa de
Dios y por lo tanto produce la muerte. ¿Pero que ocurre cuando el hombre muere?
o ¿a dónde vamos? Pero para entender lo que es la muerte, primero debemos
comprender que es la vida.
En Génesis 2:7 encontramos lo que es la vida:
“Entonces Dios el Señor modeló al hombre del polvo de la tierra. Sopló en su
nariz aliento de vida y el hombre llegó a ser un ser viviente” es decir:
Polvo de la tierra (cuerpo) + Aliento de vida
(espíritu) = Ser viviente (alma viviente) Usaremos la ilustración del bombillo
par entenderlo mejor.
Bombillo (parte física) + Energía eléctrica (parte
vital) = Luz (Ser Racional)
Así como la unión del bombillo con la energía produce
la luz y en el momento en que estos dos se separan, la luz deja de existir, así
también la vida simplemente es la unión de la parte física, que es el cuerpo,
más el soplo de vida y da como resultado un ser vivo, pensante y racional, y
que cuando estos dos elementos se separan, es decir en la muerte, el alma
también perece.
¿Enseña la Biblia la creencia popular de la
inmortalidad del alma?
La respuesta es: en ninguna parte, por el contrario la
Biblia es clara en señalaren Ezequiel 18:4 que “...el alma que pecare, esa
morirá”. Además el Salmo 104:29 dice: “...Si les quitas el aliento, dejan de
ser, y vuelven al polvo” (la cursiva es añadida). El pasaje es claro al afirmar
que al morir la persona “deja de ser” es decir que el alma deja de existir.
También Eclesiastés 12:7 es claro al decir: “y el
polvo vuelva a la tierra de donde vino, y el aliento de vida vuelva a Dios que
lo dio”. Ahora surge la pregunta ¿cuál es ese aliento de vida que vuelve a Dios?
Muchos confunden el aliento de vida con algún ente pensante,
alguna especie de ser, algo de nosotros mismo. En Eclesiastes 3:19-20 encontramos
que el mismo espíritu (aliento de vida) tiene el hombre y los animales. Aquí
claramente no se refiere a nues- tros pensamientos o nosotros mismos de manera
espiritual.
El aliento de vida es la fuerza vital que solo puede
dar aquel que es la vida (Juan 14:6) Todo lo que vive, desde el organismo
unicelular mas simple hasta el mismo ser humano tiene vida porque Dios se la a
dado. Si el ser humano es el resultado de:
Polvo de la tierra + aliento de vida = Alma viviente
Al separarse los componentes, desaparece el producto.
El texto simplemente describe la acción inversa al
proceso creativo. El polvo vino de la tierra (vuelve a la tierra) y la vida
vino de Dios (vuelve a Dios). No son tus pensamientos, ni sentimientos ni nada
de eso puesto que al morir el ser ya no existe.
Claramente es imposible que durante la muerte haya
tipo alguno de conciencia, pues esto contradice claramente lo que la Biblia
enseña en Eclesiastés 9:5 y 10 donde dice: “porque los que viven saben que han
de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es
puesta en el olvido”. Y también enseña que cuando una persona muere, ese día
perecen sus pensamientos. (Salmos 146:4).
El proceso de redención que Cristo desea realizar en
nuestra vida, no es otra cosa sino la restauración de la imagen de Dios en
nuestra vida, aquella imagen que a sido degenerada por causa del pecado.
El hombre fue echo como un ser biosocisicoespiritual, como es imposible
separar estas dimensiones del ser, el pecado las afecto todas, puesto que
afecto la totalidad del ser. No solo su dimensión espiritual, sino que sus
dimensiones mentales, su capacidad de sociabilizar y por supuesto su parte
física.
Es por esto que el proceso de redención de cristo en
nuestra vida, no se limita solamente a cambiar nuestras creencias o prácticas
religiosas, sino que apunta transformar el ser entero, cambiar por completo
nuestro estilo de vida incluyendo nuestros hábitos de higiene y alimentación.
El hombre y la mujer fueron hechos en la imagen de
Dios con individualidad, y el poder y la libertad de pensar y actuar. Aunque
creados seres libres, cada uno es una unidad inseparable del cuerpo, la mente,
y el alma, dependiendo sobre Dios para vida el suspiro y toda otra cosa. Cuando
nuestros primeros padres desobedecieron a Dios, ellos negaron su dependencia
sobre Él y cayeron de su alta posición bajo Dios. La imagen de Dios en ellos
fue desfigurada y ellos fueron sujetos a la muerte. Su descendencia sufre
también de su naturaleza caída y de sus consecuencias. Ellos son nacidos con
debilidades y con tendencias al mal. Pero Dios en Cristo reconcilia al mundo a
Él mismo y por medio de Su Espíritu restaura en los penitentes mortales la ima-
gen de su Creador. Creados para la gloria de Dios, ellos son llamados a amarle
a Él y a unos a otros cuidando también de su ambiente.
___________________
1 Gluder Quispe. Grandes temas de la Biblia
(Ñaña, Lima: Editorial Imprenta Unión. 2002), 53
2 Asociación General de la IASD. Creencias
de los Adventistas del Séptimo Día 1: 84-86.
Posted on viernes, julio 18, 2014 by Miguel Victoriano G.
01 enero, 2014
La trinidad es un misterio
Casi
puedo escuchar la pregunta en tu mente, si la trinidad en un misterio ¿entonces
para que la estudiamos?, si por más que la estudiemos no llegaremos a
comprenderla plenamente. Créeme que yo me he hecho esa pregunta muchas veces.
Si bien es un misterio, Dios no quiere que estemos a
ciegas en cuanto a este asunto tan importante. Por ese motivo es posible
encontrar en la escritura una gran cantidad de referencias que nos dan luz en
cuanto a este asunto. De eso se trata este capítulo, de conocer aquello que
ésta revelado y tener una base para aceptar por fe aquello que aún no
comprendemos.
La imagen que nos muestra la Biblia no es la de un
Dios solitario, poco sociable, tímido o retraído. Dios es amor y el amor necesita
de compañerismo.
En Génesis 1:26 encontramos el relato de la creación
del hombre:
“Entonces dijo Dios hagamos al
hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre
los peces del mar, las aves de los cielos, el ganado, y en toda la tierra, y
sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra”.
Claramente no está refiriéndose a un monologo sino más
bien un dialogo que implica por lo menos a más de una persona, “y dijo Dios:
hagamos”, existe un consenso entre la deidad para crear al hombre.
Este punto se hace mucho más claro en Mateo 28:19 en
donde encontramos la gran comisión: “por tanto, id y haced discípulos a todas
las naciones, bautizándoles en el nombre del PADRE, del HIJO y del ESPÍRITU
SANTO” (mas mayúsculas son agregadas).
Aquí se describe a Dios en tres personas. La divinidad
consiste en el PADRE, el HIJO y el ESPÍRITU SANTO. Los tres son todopoderosos, coeternos
y poseen la misma sustancia.
Antes de hablar sobre las personas que componen esta
trinidad, hay por lo menos 3 verdades que la Biblia nos señala con precisión y
que nosotros debemos conocer.
1. Dios es tres personas (Juan 1:1-2; Heb 7:25;
Rom 8:27) No se trata que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo sean una perso-
na así que cada una es 33.3 % de una persona puesto que los tres juntos
conforman un entero. Cada uno de ellos es una persona los 3 tienes su propia
individualidad pero son un solo Dios.
2. Cada persona es plenamente Dios (Gen 1:1; Mat
28:19) Son 3 personas diferentes, y cada una de ellas es plenamente Dios, no es
que el Padre sea más Dios que el Hijo o que el Hijo sea más Dios que el
Espíritu Santo. Tanto el Padre como el Hijo y el Espíritu Santo son plenamente
Dios.
3. Existe sólo un Dios (Deum. 6:4-5; Exo 15:11;
Rom 3:30) Si cada uno de las personas de la Trinidad es Dios, ¿entonces tenemos
3 dioses? De ninguna manera, la Biblia declara enfáticamente que solo existe un
Dios en tres personas.
Dios Padre
Nuestra mente finita pareciera
obligarnos a darle un comienzo y final a todas las cosas. Éste es uno de los
primeros inconvenientes con los que nos encontramos al tratar de entender cómo
es Dios.
¿Quién hizo al Padre? Es una pregunta ingenua, pero
real, que aparece en nuestra mente. La Biblia no se dedica a explicar el origen
de Dios, sólo se limita a darlo por hecho. Pero las palabras de Jesús en Juan
5:26 nos ayudan a aclarar el panorama “Dios tiene vida en sí mismo.”
Dios es la vida, es el origen de todas las cosas. No
tiene comienzo ni fin, existe desde siempre y para siempre.
Para conocer un poco mejor a Dios Padre, analizaremos
los atributos que se mencionan en la Biblia.
Existen dos tipos de atributos, los incomunicables y
los comunicables. Los incomunicables comprenden aspectos de su naturaleza
divina que no han sido revelados a los seres creados.[i]
• Dios tiene existencia propia (Juan 5:26)
• Es independiente en voluntad y poder
(Efe1:5; Sal 115:3)
• Es omnisciente, conociendo todas las cosas
(Job 73:19)
• Es omnipresente, por lo que trasciende toda
limitación del espacio (Sal 139:7-12)
• Es todo poderoso, Omnipotente.
• Es inmutable o incambiable.
Los atributos comunicables de Dios fluyen de su
amorosa preocupación por a humanidad. Incluyen el amor, la gracia, la
paciencia, la santidad, la verdad, la justicia y la misericordia.[ii]
Respecto a estos dos últimos atributos comunicables es
interesante notar que Dios es justo y misericordioso.
Estos son 2 de los conceptos más difíciles de
comprender, sobre todo si están juntos. Para Dios la justicia es parte de la
misericordia y cada uno de sus acciones son motivadas por el amor. De esta
forma tenemos a Dios como el único capaz de manejar estos 2 conceptos que para
los seres humanos parecieran tan excluyentes el uno del otro. La justicia no es
menoscabada en beneficio de la misericordia así como tampoco se suplanta la
misericordia con el propósito de hacer justicia.
Dios Hijo
Jesús
es Dios, pero también es hombre. Esto suena bastante raro cuando lo escuchamos
a la ligera, pero revela una de las verdades más hermosas que nos enseña la
Biblia.
No dedicaremos mucho tiempo para argumentar la primera
idea puesto que la mayoría de las personas la acepta fácilmente, pero repasemos
algunos textos. “El Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). Dios
mismo, refiriéndose a Jesús en su bautismo le dijo: “Tú eres mi hijo amado”
(Lucas3:22). Hasta el diablo y los demonios sabían quién era Jesús puesto que
además le dijeron “Sabemos quien eres: eres el hijo de Dios.” Y por supuesto
Jesús mismo sabia que procedía de Dios y que era Dios (Juan 13:3). “De modo que
Jesús era Dios, lo siguió siendo cuando se hizo hombre, y lo sigue siendo hoy a
la diestra del Padre.”[iii]
Pero es indudable que también fue hombre, la Biblia
también tiene muchos registros de esto. “El Verbo se hizo carne y habitó entre
nosotros” (Juan 1:14). Como hombre se cansó (Juan 4:6), tuvo sueño (Mateo
8:24), tuvo hambre (Marcos 11:12), tuvo sed (Juan 4:7).
Como hombre conoció lo que tú y yo hoy sufrimos, por
esto es que nos entiende. Como Dios tiene el poder para salvarnos del pecado.
Jesús es Dios, Jesús es Hombre, Jesús lo es todo.
Cuando Jesús nació en Belén como un bebito indefenso,
era Dios, pero también era hombre. Muchos, tratando de entender este misterio
de la encarnación llegan a creer que Jesús era en parte Dios y en parte hombre,
algo así como un 50/50.
La Biblia no nos habla de un Jesús mitad mitad, la
Biblia habla de un Jesús 100% Dios y 100% hombre.
Para muchos otros la discusión está en qué tipo de
hombre era Jesús, como Adán, antes del pecado o después del pecado y para dar
respuesta a esto podríamos estar discutiendo hasta mañana y no ponernos de
acuerdo.
Creo que en cierto modo Jesús era como Adán antes de
pecar y como él después del pecado. Jesús era como Adán después de la caída, y
en lo que respecta a su naturaleza física y mental.[iv]
Pero era semejante a Adán antes de la caída, porque en él no había pecado.
Jesús tenía todas las desventajas que tuvo Adán en
relación al pecado. Podía ser tentado y ceder a la tentación. Si no hubiese
sido posible que Jesús pecara entonces Satanás no habría insistido tanto en
tentarlo. Podría haber fallado, caído y pecado. El tuvo todas las desventajas
pero no pecó. “Ningún vestigio de pecado mancilló su imagen de Dios en Jesús.
Sin embargo, no estuvo exento de tentación.”[v]
Esto significa que en él no hubo nada, absolutamente
nada de pecado. En su naturaleza espiritual no existía la propensión ni la tendencia
al pecado. Espiritualmente Jesús no tenía deseos de pecar. Estoy seguro que no
puedes decir eso de ti ni de ninguna persona a la que conozcas, porque nuestra
naturaleza espiritual es una naturaleza caída. Esto pareciera ser una ventaja,
mientras que Elena de White nos dice que Jesús no tuvo ventajas sobre nosotros.
¿Cómo se entiende esto? Porque Jesús jamás recurrió a
la ventaja que le daba ser Dios. Vivió la vida como nosotros debemos vivirla,
dependiendo de su Padre y en comunión con él.
Dios Espíritu Santo
Todos
los atributos que fueron mencionados en relación a Dios el Padre también son
aplicables para el Hijo y para el Espíritu Santo puesto que los tres son una
sola persona.
Durante mucho tiempo las personas creyeron que el
Espíritu Santo era una fuerza o energía, pero la Biblia nos enseña que el
Espíritu Santo es una persona al igual que el Padre y el Hijo.
A continuación veremos algunos textos que nos muestran
características especiales del Espíritu Santo.
1 Corintios 12:11 “pero todas
estas cosas las realiza el único y el mismo espíritu, repartiendo a cada uno en
particular como el designa”.
El Espíritu Santo tiene voluntad propia. No es
meramente una fuerza como la electricidad, sino que es un ser con voluntad
Romanos 8: 27 “Y el que
escudriña los corazones sabe cual es el intento del espíritu, porque él
intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios”
Solamente una persona es capas de pensar. Una mera
energía no.
Efesios 4:30 “Y no
entristezcáis al Espíritu Santo de Dios en quien fuisteis sellados para el día
de la redención”.
Solamente una persona tiene sentimientos.
Jesús y el Espíritu Santo son socios en su trabajo por
y en nosotros. Jesús y el Espíritu Santo obran juntos. Además de producir en
nosotros la conversión y la regeneración, el Espíritu Santo purifica nuestras
vidas, a esto se le conoce como Santificación.
Muchos cristianos creen que arrepentirse del pecado y
convertirse es suficiente, y se pasan la vida sin hacer nada para cooperar con
el Espíritu Santo en su obra de purificación.
“Es por medio de una constante comunicación y
relación con Dios coperamos con el Espíritu Santo en la realización de su obra
purificadora en nuestras vidas. Cuando decidimos mantener una permanente relación
con Jesús, le permitimos al Espíritu Santo realizar en nosotros la purificación
que tiene en mente.”[vi]
Posted on miércoles, enero 01, 2014 by Miguel Victoriano G.
26 diciembre, 2013
El centro de la Biblia es Jesús
No
se trata de un libro que habla sobre Jesús, sino más bien es Jesús hablándonos
a través de un libro.
Él es el tema de todo el libro y el personaje central
de todas las historias, fue por su palabra que existieron todas las cosas. Aquellos
símbolos y ritos que encontramos en la Biblia están allí sólo para llevarnos a
Jesús, y el espíritu de todas las profecías, es decir su inspiración, también
es Jesús.
En muchas ocasiones se enseñan las creencias de la
iglesia por un lado y la fe y Jesús por otra, como si fuera posible comprender
la una separada de la otra. Es importantísimo que entendamos que es imposible
continuar si primero no aceptamos esta maravillosa verdad, nada en la Biblia
puede entenderse sin Jesús, Él es el centro del mensaje y solo a través de Él
es posible entender el propósito y la razón de todo, mejor aún Él lo es todo.
Como lo señalara Morris Venden:
“Al estudiar las doctrinas a la luz de la vida y el
carácter de Jesús, y lo que ellas nos enseñan acerca de él y de nuestra relación
con él, le encontramos significado a las enseñanzas distintivas de nuestra
iglesia, y nos preparamos para compartir esas verdades con el mundo que espera
a nuestro alrededor.”[i]
Solo en la persona de Jesús podemos encontrar sentido
a las enseñanzas bíblicas, incluso aquellas prácticas del Antiguo Testamento
que hoy parecen tan ajenas a nuestra fe
La palabra de Dios
Un
padre que tenía que realizar un largo, pero muy largo viaje, no tendría la
oportunidad de ver crecer a su hijo por lo que le escribió una gran cantidad de
cartas, una para cada etapa de su vida. Tratando de imaginar cada una de las
cosas que su hijo tendría que vivir durante su ausencia, el padre le escribió
una carta para su primer día de clases y otra para su primer examen. También
había algunas cartas para cuando estuviera enfermo o triste y por supuesto le
escribió cartas para cada uno de los cumpleaños en los que él no podría estar.
En cada una de las cartas, el padre, incluía la
cantidad de tiempo que aun restaba para su llegada, de esta manera el hijo,
cada vez que leía una carta sentía que su padre estaba más cerca.
Esta simple historia nos ayuda a entender lo que Jesús
quiere decirnos a través de la Biblia.
Jesús se comunica con nosotros por medio de su palabra
y es mediante ella que conocemos su voluntad para nuestra vida, en ella
encontramos un mensaje para cada circunstancia de la vida y es la Luz que
ilumina nuestro camino en medio de la oscuridad.
Jesús dijo: “las palabras que les he hablado son
espíritu y son vida.”[ii]
Esto nos muestra que las palabras de Jesús son
diferentes a cualquier otra. Cuando Jesús habla, las cosas cambian. Todo lo que
está a tu alrededor existe únicamente por su palabra. El habló e hizo que todo
existiera, incluyéndote a ti. Sin su palabra tú y yo simplemente no
existiríamos.
Tres conceptos
Al
estudiar la Biblia existen tres conceptos que es necesario podamos conocer con
relación a ella:
a. Inspiración: Es un proceso por medio del cual
Dios capacita a un hombre o una mujer de su especial elección para recibir y
comunicar en forma precisa, competente y fidedignos mensajes de Dios para su
pueblo.[iii]
b. Revelación: es la manera como Dios se muestra
al hombre, la forma como se da a conocer. Existen 2 tipos de revelación, la
general y la especifica:
·
Revelación
general, es el conocimiento del carácter de Dios que se obtiene a través de la
historia, la conducta humana, la conciencia y la naturaleza.[iv]
Se le conoce como revelación general porque está disponible para todas las
personas.
·
Revelación
especial, es el contenido del mensaje que Dios transmite a trabes de un profeta
por medio del proceso de Inspiración. Este es un mensaje verdadero, digno de
confianza y que tiene autoridad sobre nuestras vidas.
Cuando
Adán y Eva aun no habían caído aún en el pecado, la relación que mantenían con
su creador les permitían verle cara a cara y la naturaleza perfecta trasmitía
en todo su esplendor el amor de su creador. Hoy, más de 6000 años después de la
entrada del pecado en este mundo no es posible que podamos llegar a conocer a
Dios plenamente a través de la naturaleza puesto que contaminada por causa de
pecado. Por esta razón Dios en su infinita misericordia nos a dado una
revelación especial para poder llegar a conocerle, tanto la Biblia como Jesús,
quien es la mayor de todas las revelaciones.
c. Iluminación: es la obra del espíritu Santo que
capacita hoy al oyente, observador o lector para comprender las verdades espirituales
guardadas en su palabra y para poder obtener lecciones para su vida en la
naturaleza.
Querido amigo, espero de todo corazón que al avanzar
en la lectura de este libro descubras que la Biblia es mucho más que un
conjunto de reglas o doctrinas. La Biblia:
“...genera vida, crea fe,
produce cambios, asusta al diablo, realiza milagros, sana heridas, edifica el
carácter, transforma las circunstancias, imparte alegría, supera la adversidad,
derrota la tentación, infunde esperanza, libera poder, limpia nuestras mentes,
hace que las cosas existan y garantiza nuestro futuro para siempre.”[v]
¡Qué maravilloso! no podemos vivir sin su palabra, no
podemos estar sin su voz.
Conociéndolo en su Palabra
Si
Jesús nos habla por medio de su palabra entonces todos deberíamos tener una
Biblia. En realidad nunca hubo tantas biblias como hoy. Pero una Biblia en el
estante o abierta sobre la mesa no sirve de nada, carece de valor. Millones de
cristiano mueren por falta de palabras de vida. No es posible pretender conocer
a Jesús y ser su amigo, si primero no dedicamos tiempo para estar con Él.
Si tú realmente deseas conocer a Jesús estar con Él
debe ser tu prioridad, a esto Jesús le llamó “permanecer”. Él dijo: “si ustedes
permanecen en mis palabras serán verdaderamente mis discípulos.” (Juan 8:31)
Permanecer en la palabra de Dios día a día, implica
por lo menos tres acciones:[vi]
1. Debo aceptar su autoridad. La Biblia debe
llegar a ser máxima autoridad de tu vida: la brújula en la que confíes y que te
guíe, el concejero al que escuches para tomas decisiones sabias, y la
referencia para evaluar todo. La Biblia debe ser la primera y la última palabra
de tu vida. La decisión más importante que puedes tomar hoy aceptar a la Biblia
como la máxima autoridad de tu vida, por encima de las costumbres, cultura o tradición.
Cuando tengas que tomar una decisión primero pregunta: ¿Qué dice la Biblia?
Resuelve que cuando Jesús te diga algo por medio de su palabra, confiaras en
ella y lo harás, tenga sentido o no, aunque no tengas ganas de hacerlo.
2. Debo asimilar su verdad. No basta solo creer
en la Biblia sino que debo llenar mi mente de ella para poder ser transformado
por su verdad. Para esto hay cinco maneras: 1)
Recibirla, recibes las palabras de Jesús cuando la escuchas y aceptas con una
mentalidad y actitud receptiva. 2) Leerla. Durante cientos de años solo
un grupo muy selecto tenía acceso a la lectura de la Biblia. En aquellos
tiempos había algunos que estaban dispuestos a arriesgar su vida con tal de
poder leer tan solo un párrafo de la escritura. Hoy todos tenemos libre acceso
a ella pero preferimos leer el periódico o mirar televisión. No puedes llegar a
ser amigo de Jesús si no le dedicas tiempo. Si tan solo dejas de mirar
televisión 15 minutos al día y los dedicas a la lectura de la Biblia, la habrás
leído toda al cabo de un año. 3) Investigarla, la diferencia entre leer e
investigar esta en formularse preguntas y anotar tus ideas. En realidad no has
estudiado la Biblia si no has tomado nota de tus ideas y pensamientos en un
papel o cuaderno. 4) recordarla, tu memoria es como un músculo, mientras más lo
ejercites más fuerte se pondrá. Los beneficios de memorizar versículos de la
Biblia son enormes y solo los descubrirás cuando te atrevas a hacerlo. Al final
de cada capítulo he puesto algunos versículos qué harías bien en memorizar. 5)
Reflexionar. La idea aquí es que dedique tiempo a la meditación. Muchos creen
que meditar es concentrarse en nada o dejar la mente en blanco, pero la
meditación bíblica es todo lo contrario, consiste en concentrar el pensamiento.
Eliges un texto bíblico y reflexionas en el una y otra vez.
3.
Debo
aplicar sus principios. Es completamente inútil recibir, leer, investigar,
recordar y reflexionar en la palabra si no la ponemos en práctica. Este es el
paso más difícil de todos puesto que a Satanás no le molesta tanto que leamos,
investiguemos y meditemos, lo que realmente el no quiere es que lleguemos a
practicar aquello que hemos aprendido.
[i] Morris Venden. Fe en acción (Buenos Aires: ACES. 1980), 302.
[ii] Juan 6:63 (versión La Biblia de las Américas).
[iii] Ellen G. White, El conflicto de los siglos, viii.
[iv] Gluder Quispe, Grandes temas de la Biblia, 19.
[v] Rick Warren. Una vida con propósito (Miami: Editorial Vida. 2002), 201.
[vi] Warren, 202-207.
Posted on jueves, diciembre 26, 2013 by Miguel Victoriano G.
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Miguel Angel Victoriano G.
Profesor de Educación Religiosa.
Licenciado en Religión y Licenciado en Educación.
Magíster en Desarrollo Curricular y Proyectos Educativos. Estudios concluidos de Magíster en Misión y Magíster en Educación.
Amplia experiencia en el trabajo pastoral con jóvenes y adultos, en la capellanía escolar y en la docencia universitaria.
Aficionado a la carpintería, andar en moto y el trekking.
Postítulos en Orientación Educativa y Vocacional, y Gestión de la Convivencia Escolar.
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