Mostrando entradas con la etiqueta conociendo a jesús. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conociendo a jesús. Mostrar todas las entradas

23 marzo, 2015


Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro. Romanos 6:23

Gracias a Dios que tú y yo no hemos nacido en un país que esté en guerra, no hemos tenido que vivir escondidos por los continuos bombardeos que amenacen destruir nuestra casa, o ver cómo nuestros familiares van muriendo día a día.
Sin embargo cada día por la televisión, somos testigos del sufrimiento de  miles de personas que enfrentan el dolor y hambre de la guerra, vemos a miles morir cada día por un misil que cayó en un lugar equivocado en el  Líbano o un coche bomba que destruyó un restorán en Israel, o una emboscada subversiva en Paquistán.  Incuso mucho más cerca que eso, vemos a familias separadas y niños heridos, padres desconsolados llorando frente al cadáver inerte de sus pequeños, preguntándose ¿qué culpa tenían ellos? Y frente a todo esto tu corazón se congoja y hasta puede salir de tu boca un “pobre gente” pero a los 5 minutos ya no los recuerdas, continúas con tu vida y todo ese dolor quedó atrás.
Gracias a Dios que tú y yo no estamos en medio de una de esas guerras, pero debo decirte algo, algo que si aún no sabes debes conocer. Tú y yo estamos en medio de una guerra. Sí, aunque no lo creas o no quieras creerlo, somos parte del conflicto más grande y antiguo que haya existido en el universo. Estoy hablando de la guerra entre el bien y el mal. Como en toda guerra hay lágrimas y sangre, pero esta guerra no es como todas, esta es “la madre de todas las guerras.” Las lágrimas y la sangre que son derramadas, son las de Jesús.
Esta guerra comenzó hace mucho pero mucho tiempo, antes de la creación de este mundo. Después de la guerra en el cielo, Satanás  y sus ángeles fueron arrojados con él. Satanás nunca se sintió verdaderamente arrepentido por lo que había hecho pero sí se asustó al ver los resultados de su rebelión hasta ese momento.

“Satanás se estremeció mientras contemplaba su obra. Estaba solo meditando sus planes pasados, presentes  y futuros. Su poderosa forma temblaba como si fuera sacudida por una tempestad. Un ángel del cielo pasó en ese momento. Lo llamó y le solicitó una entrevista con Cristo. Su petición fue concebida. Entonces le dijo al hijo de Dios que se había arrepentido de su rebelión y que deseaba gozar otra vez del favor de Dios”. Ahora noten lo siguiente: “Cristo lloró ante el pesar de Satanás, pero le dijo, al expresar la decisión de Dios, que nunca más podría ser recibido en el cielo, no se podía arriesgar la seguridad de éste.” (White, 1986)

Jesús lloró en el mismo comienzo del conflicto, al proyectar su mirada hacia el futuro.
Vio a Adán incapaz de obedecer a Dios, y a Caín que no soportó la justicia de su hermano, dándole muerte y también tratando de arrepentirse.
Vio el avance de la maldad en el mundo, los crímenes, la impiedad, el odio. Hasta que todos, excepto ocho personas, fueron destruidas por el diluvio.
Vio a los que sufrían la miseria de la esclavitud, y esperaban con ilusión al libertador para rechazarlo cuando al fin viniera.
Vio el Getsemaní, el calvario. Vio cuán pocos aceptarían su sacrificio y la fe pequeña de ese puñado de seguidores. Lloró por causa de la incredulidad, el pesar y el dolor. Vio a los mártires sufrir por su causa.
Te vio a ti y a mí, hoy, siendo parte de este conflicto, mientras tratamos de ignorarlo
Jesús lloró, pero también su sangre derramó, para que tú y yo podamos ser libres del pecado.
Tú puedes decidir ignorar esta guerra y pretender que nada sucede, pero la verdad es que sólo te estás engañando a ti mismo, es imposible ser neutral en este combate, ¿sabes por qué? La respuesta es esta: “El Campo de batalla está en tu mente y tu corazón”.
Cada día, a cada momento estamos bajo un fuerte bombardeo, sin tregua.
Pero no estamos solos, Jesús está aquí para luchar contigo. ¿ya lo aceptaste como tu salvador? Si no lo has hecho aún, ¿qué estas esperando? Cierra tus ojos ahora mismo y ábrele tu corazón a Jesús. Pídele que entre en tu vida y que su amor llene todo rincón de tu ser, y que su presencia esté contigo siempre, para que con su poder salgas victorioso de cada batalla.
¿Ya lo hiciste?, yo te estoy hablando enserio. Esto es más importante de lo que imaginas. No creo que sea bueno para ti salir a la calle desprotegido en medio de un bombardeo. No esperes más, cúbrete del escudo protector que sólo la presencia de Jesús en tu vida, te puede dar.

La vida, muerte y resurrección de cristo
Los Evangelios son, sin lugar a dudas, los libros más populares, queridos y leídos de toda la Biblia. Esto no se debe precisamente a la calidad de su escritura ni a la capacidad literaria de los autores, todo el atractivo que es posible encontrar en ellos radica únicamente en una persona: Jesús de Nazareth, aquel Verbo hecho carne que habitó entre nosotros (Juan 1:14).
La escritura nos menciona que es en Cristo en quien encontramos un puente conector entre la humanidad perdida y Dios. Como nuestro Salvador debía ser perfecto y santo, pero a la vez semejante en todo a sus hermanos2  (Heb 2:17); Pablo mismo desarrolla esta idea en Heb. 4:15 al decir:

“Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado como nosotros, pero sin pecado.”

Esta sola declaración debería ser suficiente para eliminar el comentario común donde se menciona que “como Cristo era bueno (sin pecado- Dios) pudo vivir como lo hizo”. Pablo declara y enfatiza la capacidad de Cristo para entendernos en todas nuestras debilidades, la clave se encuentra en su Naturaleza humana, como el mismo Pablo lo establece, fue tentado en todo pero sin pecado.
A lo largo de su vida Cristo nos mostró como vivir una vida de perfecta dependencia con nuestro Padre Celestial asegurando de esta manera su derecho a ser nuestro salvador.
Las últimas horas de nuestro Señor antes de morir nos muestran al maestro viviendo plenamente su naturaleza humana y experimentando  una serie de sentimientos y emociones frente a la amenaza real de una muerte anunciada.
La hora había llegado (Mar 14:35; Juan 17:1) para Jesús, el momento en que debía cumplirse todo aquello que había sido anunciado por Moisés y los profetas era inminente. Frente a todo esto Jesús experimentó, como el hombre que era, temor hacia la muerte, angustia y aflicción de alma y espíritu, su espíritu de supervivencia natural le impedía aceptar que debía sufrir una muerta que no merecía por una humanidad que no valoraría dicho sacrificio.
La muerte de Cristo es una muerte sustitutoria puesto que nosotros somos los que deberíamos haber recibido la paga del pecado como consecuencia de nuestras acciones, pero Cristo murió en nuestro lugar para que nosotros pudiéramos tener vida, su muerte nos da la posibilidad de escoger. Antes del sacrificio de Cristo nosotros estábamos condenados a la muerte por el pecado del cual éramos prisioneros. La muerte de Cristo nos dio la libertad de escoger entre vivir en la libertad que nos da cristo o seguir esclavizados del pecado. Si bien Cristo murió por todas las personas de la tierra, para que todos pudieran tener la libertad de escoger, no todos  han escogido vivir en Cristo, muchos rechazando el sacrificio de Jesús han  escogido vivir bajo la esclavitud del pecado.
Quizás alguno pudiera pensar que en ellos el sacrificio de Jesús no tuvo ningún sentido pero la diferencia está en que gracias a Cristo y su muerte ellos se perderán por decisión propia, como un uso soberano de su voluntad y no como por una maldición de la cual no tuvieron posibilidad de escapar.
Si bien la muerte de cristo es la que paga el precio de nuestra salvación, es en su resurrección en donde la victoria sobre el pecado y la muerte   está asegurada. En la resurrección es cuando se declara la victoria del bien sobre el mal definitivamente y de esta manera se le da la sentencia de muerte al pecado.
Si pudiéramos ver a través del tiempo y entender el panorama general del conflicto cósmico, comprenderíamos lo importante y glorioso que fue ese día de la resurrección y el inmenso gozo con el que los seres celestiales celebraron el fin de aquella mancha que había amenazado la paz y armonía universal.

Posted on lunes, marzo 23, 2015 by Miguel Victoriano G.

No comments

18 julio, 2014

Jesús nos cuenta sobre el principio de todo
Casi si tuviéramos que describir con una solo palabra nuestro planeta tierra, sin lugar a dudas esa palabra sería VIDA. Nuestro hermoso planeta rebosa de ella. Desde sus formas más pequeñas como un organismo unicelular, hasta aquellas sorprendentemente enormes, como una gigantesca secoya de más de 100 metros.
Cada día los científicos descubren nuevas variedades de vida que nos sorprenden por su diversidad y belleza. Entonces surge la pregunta: ¿Cómo, dónde y cuándo  se originó toda esta vida? En la Biblia encontramos la respuesta.
En el libro de Génesis encontramos la historia de la creación. Como para que no nos quede duda, el Señor se encargó de incluir dos relatos de ese magnífico evento.
El primero lo encontramos en Génesis 1:1-2:3 y nos relata en orden cronológico la creación de todas las cosas.
El segundo lo encontramos en Génesis 2:4-25 y le da el protagonismo al ser humano en la creación, no sigue un orden necesariamente cronológico, pero se ocupa de mostrar que todo lo creado sirvió para preparar un ambiente adecuado para el hombre.
Según el relato de Génesis 1:1-2:3, Dios creó todo lo qué existe en una semana literal de 7 días de 24 horas cada uno. Veamos que fue lo crea- do durante esa semana.
1er Día: La luz
2do Día: La expansión
3er Día: Tierra seca, los mares y las plantas
4to Día: El sol, la luna y las estrellas
5to Día: Animales de aire y agua
6to Día: Animales terrestres y el hombre
7mo Día: El sábado: lo reposó, lo bendijo y lo santificó
Existen muchas personas que rechazan la veracidad de este relato bíbli- co. Son personas que no cree en la autoridad de la Biblia ni en Dios.
No se puede pretender creer en la Biblia y no aceptar el relato de la creación, puesto que a lo largo de toda la escritura encontramos afirmaciones en cuanto a la veracidad de la creación.
Veamos algunas de las características de la creación registradas en la escritura:
1.  Cada día fue un periodo de 24 horas. (“y fue la tarde y la mañana”).
2.  La palabra creadora de Dios (Sal 33:6,9; Heb 11:3)
3.  Dios es responsable de su creación. El relato revela que Dios es un planificador cuidadoso que se preocupa por el bienestar de su creación.
4.  La creación revela la gloria de Dios (Sal 19.1-4).
5.  Dios, el creador no deseaba que la tierra fuese un planeta solitario y vacío; debía ser habitado (Isa 45:8).
¿Qué significa para nosotros aceptar el relato bíblico de la creación? Significa por lo menos 12 cosas:
1.  Significa, adorar al Dios que nos hizo, y no a los dioses que nosotros hemos hecho.
2.  Significa, el fundamento de la verdadera adoración
3.  Significa, reconocer el día sábado como monumento de la creación.
4.  Significa, la base de la verdadera estima propia (imagen de Dios).
5.  Significa la base del verdadero compañerismo.
6.  Significa, que Dios instituyó el matrimonio.
7.  Significa, responsabilidad por el ambiente.
8.  Significa, que el trabajo dignifica al hombre.
9.  Significa, que la ley de Dios es santa.
10. Significa, que lo que Dios hace es bueno.
11. Significa, que la humanidad fue destinada a gozar de una relación eterna con el creador.
12. Significa, que la vida es sagrada.
La naturaleza del hombre
Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza... Y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creo; varón y hembra los creo. (Gen 1:26-27)
¿Quien fue creado a la imagen de Dios? ¿El hombre o la mujer? La respuesta a esta pregunta determina toda nuestra comprensión en cuanto a la naturaleza del ser humano.
La Biblia nos enseña que ni el hombre ni la mujer por si solos repre- sentan la imagen de Dios, puesto que cuando Dios hizo al hombre (ser humano) lo hizo a su imagen (varón y mujer). Por esta razón la Biblia le da tanta importancia al matrimonio, puesto que bíblicamente al estar estar casado (una sola carne) el ser humano encuentra la plenitud.
Es importante aclarar que esta unidad entre el hombre y la mujer, de ningun modo anula su indibidualidad, cada uno tiene el poder y la libertad de pensar y actuar.
Cuando el ser humano salio de las manos de su creador era perfecto, no conocía el pecado. Pero al desobedecer entro el pecado y con él la muerte (Romanos 5:12)
Inevitablemente aparece la pregunta ¿Qué es el pecado? Podríamos encontrar una gran variedad de respuestas, pero básicamente, pode- mos decir que pecado es separarse de Dios. Todo lo demás (desobedecer la ley, apartarse de su voluntad etc.) son consecuencias o implicancias de la causa real que es romper nuestra comunión con Dios.
Se hace necesario diferenciar dos conceptos:
1.  Estado de pecado: se refiere al estado del ser humano separado de Dios, es cuando el hombre piensa que puede vivir desconectado de la fuente de poder que es Cristo. (Puede que aun no se manifieste una vida pecaminosa e incluso exista apariencia de piedad.)
2.  Actos de pecado: se refiere a la materialización del pecado, es la consecuencia natural de una vida separada de Cristo. Es lo que comúnmente denominamos pecado. Todas aquellas acciones y actitu- des que sabemos estan mal. Ej: mentir, robar, engañar, sobornar, el egoismo, la envidia etc.
No somos pecadores porque mentimos, sino que mentimos porque somos pecadores. La mentira o cualquier acto de pecado es la consecuencia de un estado de pecado (separación de Dios).
Muchos cristianos derrochan muchas energías en dejar de pecar, atacando el efecto y no la causa. Es como tratar de matar un árbol cortándole las hojas. El verdadero problema no esta en las acciones de pecado sino en nuestro estado de separación de Dios.
Si invirtiéramos la mitad de las energías que utilizamos para no pecar en mantenernos unidos a Cristo, tendríamos muchísimos más resultados en nuestra vida.
Como ya vimos lo que el pecado hace es separarnos de Dios aparece la muerte. La muerte no es un castigo de Dios por el pecado, sino una consecuencia.
¿Cómo que la muerte no es el castigo por el pecado? ¿Acaso no dice la Biblia que la muerte es la forma como debemos pagar por nuestro pecado?
Si el pecado nos separa de Dios, y nosotros no tenemos vida en nosotros mismos sino que nuestra vida depende de Dios, entonces el pecado produce la muerte, puesto que nos separa de Dios la fuente de vida. Entonces la manera correcta de entender el texto de Romanos 6:23 seria:
La paga del pecado es muerte (la manera como el pecado premia a los pecadores es matándolos), mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús señor nuestro (por el contrario el regalo que Dios ofrece a aquellos que aceptan a Jesús es la vida eterna).
En el plan de Dios para el ser humano no estaba considerada la muerte. No es que Dios nos hiciera inmortales, puesto que la Biblia nos muestra que Adán y Eva debían estar comiendo continuamente del árbol de la vida. Dios les dio ese árbol para representar la dependencia que debe existir, solo hay vida al estar unido a la fuente de vida. Jesús explico claramente esta idea en Juan 15 al hablar de la vid  verdadera y como es imposible que las ramas puedan vivir separadas del tronco.
Pero como ya vimos es el pecado el que nos separa de Dios y por lo tanto produce la muerte. ¿Pero que ocurre cuando el hombre muere? o ¿a dónde vamos? Pero para entender lo que es la muerte, primero debemos comprender que es la vida.
En Génesis 2:7 encontramos lo que es la vida: “Entonces Dios el Señor modeló al hombre del polvo de la tierra. Sopló en su nariz aliento de vida y el hombre llegó a ser un ser viviente” es decir:
Polvo de la tierra (cuerpo) + Aliento de vida (espíritu) = Ser viviente (alma viviente) Usaremos la ilustración del bombillo par entenderlo mejor.
Bombillo (parte física) + Energía eléctrica (parte vital) = Luz (Ser Racional)
Así como la unión del bombillo con la energía produce la luz y en el momento en que estos dos se separan, la luz deja de existir, así también la vida simplemente es la unión de la parte física, que es el cuerpo, más el soplo de vida y da como resultado un ser vivo, pensante y racional, y que cuando estos dos elementos se separan, es decir en la muerte, el alma también perece.
¿Enseña la Biblia la creencia popular de la inmortalidad del alma?
La respuesta es: en ninguna parte, por el contrario la Biblia es clara en señalaren Ezequiel 18:4 que “...el alma que pecare, esa morirá”. Además el Salmo 104:29 dice: “...Si les quitas el aliento, dejan de ser, y vuelven al polvo” (la cursiva es añadida). El pasaje es claro al afirmar que al morir la persona “deja de ser” es decir que el alma deja de existir.
También Eclesiastés 12:7 es claro al decir: “y el polvo vuelva a la tierra de donde vino, y el aliento de vida vuelva a Dios que lo dio”. Ahora surge la pregunta ¿cuál es ese aliento de vida que vuelve a Dios?
Muchos confunden el aliento de vida con algún ente pensante, alguna especie de ser, algo de nosotros mismo. En Eclesiastes 3:19-20 encontramos que el mismo espíritu (aliento de vida) tiene el hombre y los animales. Aquí claramente no se refiere a nues- tros pensamientos o nosotros mismos de manera espiritual.
El aliento de vida es la fuerza vital que solo puede dar aquel que es la vida (Juan 14:6) Todo lo que vive, desde el organismo unicelular mas simple hasta el mismo ser humano tiene vida porque Dios se la a dado. Si el ser humano es el resultado de:
Polvo de la tierra + aliento de vida = Alma viviente
Al separarse los componentes, desaparece el producto.
El texto simplemente describe la acción inversa al proceso creativo. El polvo vino de la tierra (vuelve a la tierra) y la vida vino de Dios (vuelve a Dios). No son tus pensamientos, ni sentimientos ni nada de eso puesto que al morir el ser ya no existe.
Claramente es imposible que durante la muerte haya tipo alguno de conciencia, pues esto contradice claramente lo que la Biblia enseña en Eclesiastés 9:5 y 10 donde dice: “porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en el olvido”. Y también enseña que cuando una persona muere, ese día perecen sus pensamientos. (Salmos 146:4).
El proceso de redención que Cristo desea realizar en nuestra vida, no es otra cosa sino la restauración de la imagen de Dios en nuestra vida, aquella imagen que a sido degenerada por causa del pecado.
El hombre fue echo como un ser   biosocisicoespiritual, como es imposible separar estas dimensiones del ser, el pecado las afecto todas, puesto que afecto la totalidad del ser. No solo su dimensión espiritual, sino que sus dimensiones mentales, su capacidad de sociabilizar y por supuesto su parte física.
Es por esto que el proceso de redención de cristo en nuestra vida, no se limita solamente a cambiar nuestras creencias o prácticas religiosas, sino que apunta transformar el ser entero, cambiar por completo nuestro estilo de vida incluyendo nuestros hábitos de higiene y alimentación.
El hombre y la mujer fueron hechos en la imagen de Dios con individualidad, y el poder y la libertad de pensar y actuar. Aunque creados seres libres, cada uno es una unidad inseparable del cuerpo, la mente, y el alma, dependiendo sobre Dios para vida el suspiro y toda otra cosa. Cuando nuestros primeros padres desobedecieron a Dios, ellos negaron su dependencia sobre Él y cayeron de su alta posición bajo Dios. La imagen de Dios en ellos fue desfigurada y ellos fueron sujetos a la muerte. Su descendencia sufre también de su naturaleza caída y de sus consecuencias. Ellos son nacidos con debilidades y con tendencias al mal. Pero Dios en Cristo reconcilia al mundo a Él mismo y por medio de Su Espíritu restaura en los penitentes mortales la ima- gen de su Creador. Creados para la gloria de Dios, ellos son llamados a amarle a Él y a unos a otros cuidando también de su ambiente.
___________________

1     Gluder Quispe. Grandes temas de la Biblia (Ñaña, Lima: Editorial Imprenta Unión. 2002), 53
2     Asociación General de la IASD. Creencias de los Adventistas del Séptimo Día 1: 84-86.


Posted on viernes, julio 18, 2014 by Miguel Victoriano G.

No comments

01 enero, 2014

La trinidad es un misterio
Casi puedo escuchar la pregunta en tu mente, si la trinidad en un misterio ¿entonces para que la estudiamos?, si por más que la estudiemos no llegaremos a comprenderla plenamente. Créeme que yo me he hecho esa pregunta muchas veces.
Si bien es un misterio, Dios no quiere que estemos a ciegas en cuanto a este asunto tan importante. Por ese motivo es posible encontrar en la escritura una gran cantidad de referencias que nos dan luz en cuanto a este asunto. De eso se trata este capítulo, de conocer aquello que ésta revelado y tener una base para aceptar por fe aquello que aún no comprendemos.
La imagen que nos muestra la Biblia no es la de un Dios solitario, poco sociable, tímido o retraído. Dios es amor y el amor necesita de compañerismo.
En Génesis 1:26 encontramos el relato de la creación del hombre:
“Entonces dijo Dios hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves de los cielos, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra”.
Claramente no está refiriéndose a un monologo sino más bien un dialogo que implica por lo menos a más de una persona, “y dijo Dios: hagamos”, existe un consenso entre la deidad para crear al hombre.
Este punto se hace mucho más claro en Mateo 28:19 en donde encontramos la gran comisión: “por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del PADRE, del HIJO y del ESPÍRITU SANTO” (mas mayúsculas son agregadas).
Aquí se describe a Dios en tres personas. La divinidad consiste en el PADRE, el HIJO y el ESPÍRITU SANTO. Los tres son todopoderosos, coeternos y poseen la misma sustancia.
Antes de hablar sobre las personas que componen esta trinidad, hay por lo menos 3 verdades que la Biblia nos señala con precisión y que nosotros debemos conocer.
1.  Dios es tres personas (Juan 1:1-2; Heb 7:25; Rom 8:27) No se trata que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo sean una perso- na así que cada una es 33.3 % de una persona puesto que los tres juntos conforman un entero. Cada uno de ellos es una persona los 3 tienes su propia individualidad pero son un solo Dios.
2.  Cada persona es plenamente Dios (Gen 1:1; Mat 28:19) Son 3 personas diferentes, y cada una de ellas es plenamente Dios, no es que el Padre sea más Dios que el Hijo o que el Hijo sea más Dios que el Espíritu Santo. Tanto el Padre como el Hijo y el Espíritu Santo son plenamente Dios.
3.  Existe sólo un Dios (Deum. 6:4-5; Exo 15:11; Rom 3:30) Si cada uno de las personas de la Trinidad es Dios, ¿entonces tenemos 3 dioses? De ninguna manera, la Biblia declara enfáticamente que solo existe un Dios en tres personas.
Dios Padre
Nuestra mente finita pareciera obligarnos a darle un comienzo y final a todas las cosas. Éste es uno de los primeros inconvenientes con los que nos encontramos al tratar de entender cómo es Dios.
¿Quién hizo al Padre? Es una pregunta ingenua, pero real, que aparece en nuestra mente. La Biblia no se dedica a explicar el origen de Dios, sólo se limita a darlo por hecho. Pero las palabras de Jesús en Juan 5:26 nos ayudan a aclarar el panorama “Dios tiene vida en sí mismo.”
Dios es la vida, es el origen de todas las cosas. No tiene comienzo ni fin, existe desde siempre y para siempre.
Para conocer un poco mejor a Dios Padre, analizaremos los atributos que se mencionan en la Biblia.
Existen dos tipos de atributos, los incomunicables y los comunicables. Los incomunicables comprenden aspectos de su naturaleza divina que no han sido revelados a los seres creados.[i]
•     Dios tiene existencia propia (Juan 5:26)
•     Es independiente en voluntad y poder (Efe1:5; Sal 115:3)
•     Es omnisciente, conociendo todas las cosas (Job 73:19)
•     Es omnipresente, por lo que trasciende toda limitación del espacio (Sal 139:7-12)
•     Es todo poderoso, Omnipotente.
•     Es inmutable o incambiable.
Los atributos comunicables de Dios fluyen de su amorosa preocupación por a humanidad. Incluyen el amor, la gracia, la paciencia, la santidad, la verdad, la justicia y la misericordia.[ii]
Respecto a estos dos últimos atributos comunicables es interesante notar que Dios es justo y misericordioso.
Estos son 2 de los conceptos más difíciles de comprender, sobre todo si están juntos. Para Dios la justicia es parte de la misericordia y cada uno de sus acciones son motivadas por el amor. De esta forma tenemos a Dios como el único capaz de manejar estos 2 conceptos que para los seres humanos parecieran tan excluyentes el uno del otro. La justicia no es menoscabada en beneficio de la misericordia así como tampoco se suplanta la misericordia con el propósito de hacer justicia.
Dios Hijo
Jesús es Dios, pero también es hombre. Esto suena bastante raro cuando lo escuchamos a la ligera, pero revela una de las verdades más hermosas que nos enseña la Biblia.
No dedicaremos mucho tiempo para argumentar la primera idea puesto que la mayoría de las personas la acepta fácilmente, pero repasemos algunos textos. “El Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). Dios mismo, refiriéndose a Jesús en su bautismo le dijo: “Tú eres mi hijo amado” (Lucas3:22). Hasta el diablo y los demonios sabían quién era Jesús puesto que además le dijeron “Sabemos quien eres: eres el hijo de Dios.” Y por supuesto Jesús mismo sabia que procedía de Dios y que era Dios (Juan 13:3). “De modo que Jesús era Dios, lo siguió siendo cuando se hizo hombre, y lo sigue siendo hoy a la diestra del Padre.”[iii]
Pero es indudable que también fue hombre, la Biblia también tiene muchos registros de esto. “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). Como hombre se cansó (Juan 4:6), tuvo sueño (Mateo 8:24), tuvo hambre (Marcos 11:12), tuvo sed (Juan 4:7).
Como hombre conoció lo que tú y yo hoy sufrimos, por esto es que nos entiende. Como Dios tiene el poder para salvarnos del pecado.
Jesús es Dios, Jesús es Hombre, Jesús lo es todo.
Cuando Jesús nació en Belén como un bebito indefenso, era Dios, pero también era hombre. Muchos, tratando de entender este misterio de la encarnación llegan a creer que Jesús era en parte Dios y en parte hombre, algo así como un 50/50.
La Biblia no nos habla de un Jesús mitad mitad, la Biblia habla de un Jesús 100% Dios y 100% hombre.
Para muchos otros la discusión está en qué tipo de hombre era Jesús, como Adán, antes del pecado o después del pecado y para dar respuesta a esto podríamos estar discutiendo hasta mañana y no ponernos de acuerdo.
Creo que en cierto modo Jesús era como Adán antes de pecar y como él después del pecado. Jesús era como Adán después de la caída, y en lo que respecta a su naturaleza física y mental.[iv] Pero era semejante a Adán antes de la caída, porque en él no había pecado.
Jesús tenía todas las desventajas que tuvo Adán en relación al pecado. Podía ser tentado y ceder a la tentación. Si no hubiese sido posible que Jesús pecara entonces Satanás no habría insistido tanto en tentarlo. Podría haber fallado, caído y pecado. El tuvo todas las desventajas pero no pecó. “Ningún vestigio de pecado mancilló su imagen de Dios en Jesús. Sin embargo, no estuvo exento de tentación.”[v]
Esto significa que en él no hubo nada, absolutamente nada de pecado. En su naturaleza espiritual no existía la propensión ni la tendencia al pecado. Espiritualmente Jesús no tenía deseos de pecar. Estoy seguro que no puedes decir eso de ti ni de ninguna persona a la que conozcas, porque nuestra naturaleza espiritual es una naturaleza caída. Esto pareciera ser una ventaja, mientras que Elena de White nos dice que Jesús no tuvo ventajas sobre nosotros.
¿Cómo se entiende esto? Porque Jesús jamás recurrió a la ventaja que le daba ser Dios. Vivió la vida como nosotros debemos vivirla, dependiendo de su Padre y en comunión con él.
Dios Espíritu Santo
Todos los atributos que fueron mencionados en relación a Dios el Padre también son aplicables para el Hijo y para el Espíritu Santo puesto que los tres son una sola persona.
Durante mucho tiempo las personas creyeron que el Espíritu Santo era una fuerza o energía, pero la Biblia nos enseña que el Espíritu Santo es una persona al igual que el Padre y el Hijo.
A continuación veremos algunos textos que nos muestran características especiales del Espíritu Santo.
1 Corintios 12:11 “pero todas estas cosas las realiza el único y el mismo espíritu, repartiendo a cada uno en particular como el designa”.
El Espíritu Santo tiene voluntad propia. No es meramente una fuerza como la electricidad, sino que es un ser con voluntad
Romanos 8: 27 “Y el que escudriña los corazones sabe cual es el intento del espíritu, porque él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios”
Solamente una persona es capas de pensar. Una mera energía no.
Efesios 4:30 “Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios en quien fuisteis sellados para el día de la redención”.
Solamente una persona tiene sentimientos.
Jesús y el Espíritu Santo son socios en su trabajo por y en nosotros. Jesús y el Espíritu Santo obran juntos. Además de producir en nosotros la conversión y la regeneración, el Espíritu Santo purifica nuestras vidas, a esto se le conoce como Santificación.
Muchos cristianos creen que arrepentirse del pecado y convertirse es suficiente, y se pasan la vida sin hacer nada para cooperar con el Espíritu Santo en su obra de purificación.
 “Es por medio de una constante comunicación y relación con Dios coperamos con el Espíritu Santo en la realización de su obra purificadora en nuestras vidas. Cuando decidimos mantener una permanente relación con Jesús, le permitimos al Espíritu Santo realizar en nosotros la purificación que tiene en mente.”[vi]




[i]Gluder Quispe. Grandes temas de la Biblia (Ñaña, Lima: Editorial Imprenta Unión. 2002), 36-37.
[ii] Gluder Quispe. Grandes temas de la Biblia (Ñaña, Lima: Editorial Imprenta Unión. 2002), 37.
[iii] Morris Venden, Fe en acción (Buenos Aires: ACES, 1980) 348.
[iv] Elena de White, El deseado de todas las gentes (Buenos Aires: ACES, 1987) 92.
[v] Ibid, 52.
[vi] Morris Venden. Fe en accion (Buenos Aires: ACES. 1980), 326.

Posted on miércoles, enero 01, 2014 by Miguel Victoriano G.

No comments

26 diciembre, 2013


El centro de la Biblia es Jesús

No se trata de un libro que habla sobre Jesús, sino más bien es Jesús hablándonos a través de un libro.
Él es el tema de todo el libro y el personaje central de todas las historias, fue por su palabra que existieron todas las cosas. Aquellos símbolos y ritos que encontramos en la Biblia están allí sólo para llevarnos a Jesús, y el espíritu de todas las profecías, es decir su inspiración, también es Jesús.
En muchas ocasiones se enseñan las creencias de la iglesia por un lado y la fe y Jesús por otra, como si fuera posible comprender la una separada de la otra. Es importantísimo que entendamos que es imposible continuar si primero no aceptamos esta maravillosa verdad, nada en la Biblia puede entenderse sin Jesús, Él es el centro del mensaje y solo a través de Él es posible entender el propósito y la razón de todo, mejor aún Él lo es todo.
Como lo señalara Morris Venden:

“Al estudiar las doctrinas a la luz de la vida y el carácter de Jesús, y lo que ellas nos enseñan acerca de él y de nuestra relación con él, le encontramos significado a las enseñanzas distintivas de nuestra iglesia, y nos preparamos para compartir esas verdades con el mundo que espera a nuestro alrededor.”[i]

Solo en la persona de Jesús podemos encontrar sentido a las enseñanzas bíblicas, incluso aquellas prácticas del Antiguo Testamento que hoy parecen tan ajenas a nuestra fe
La palabra de Dios
Un padre que tenía que realizar un largo, pero muy largo viaje, no tendría la oportunidad de ver crecer a su hijo por lo que le escribió una gran cantidad de cartas, una para cada etapa de su vida. Tratando de imaginar cada una de las cosas que su hijo tendría que vivir durante su ausencia, el padre le escribió una carta para su primer día de clases y otra para su primer examen. También había algunas cartas para cuando estuviera enfermo o triste y por supuesto le escribió cartas para cada uno de los cumpleaños en los que él no podría estar.
En cada una de las cartas, el padre, incluía la cantidad de tiempo que aun restaba para su llegada, de esta manera el hijo, cada vez que leía una carta sentía que su padre estaba más cerca.
Esta simple historia nos ayuda a entender lo que Jesús quiere decirnos a través de la Biblia.
Jesús se comunica con nosotros por medio de su palabra y es mediante ella que conocemos su voluntad para nuestra vida, en ella encontramos un mensaje para cada circunstancia de la vida y es la Luz que ilumina nuestro camino en medio de la oscuridad.
Jesús dijo: “las palabras que les he hablado son espíritu y son vida.”[ii]
Esto nos muestra que las palabras de Jesús son diferentes a cualquier otra. Cuando Jesús habla, las cosas cambian. Todo lo que está a tu alrededor existe únicamente por su palabra. El habló e hizo que todo existiera, incluyéndote a ti. Sin su palabra tú y yo simplemente no existiríamos.
Tres conceptos
Al estudiar la Biblia existen tres conceptos que es necesario podamos conocer con relación a ella:
a.       Inspiración: Es un proceso por medio del cual Dios capacita a un hombre o una mujer de su especial elección para recibir y comunicar en forma precisa, competente y fidedignos mensajes de Dios para su pueblo.[iii]
b.      Revelación: es la manera como Dios se muestra al hombre, la forma como se da a conocer. Existen 2 tipos de revelación, la general y la especifica:
·         Revelación general, es el conocimiento del carácter de Dios que se obtiene a través de la historia, la conducta humana, la conciencia y la naturaleza.[iv] Se le conoce como revelación general porque está disponible para todas las personas.
·         Revelación especial, es el contenido del mensaje que Dios transmite a trabes de un profeta por medio del proceso de Inspiración. Este es un mensaje verdadero, digno de confianza y que tiene autoridad sobre nuestras vidas.
Cuando Adán y Eva aun no habían caído aún en el pecado, la relación que mantenían con su creador les permitían verle cara a cara y la naturaleza perfecta trasmitía en todo su esplendor el amor de su creador. Hoy, más de 6000 años después de la entrada del pecado en este mundo no es posible que podamos llegar a conocer a Dios plenamente a través de la naturaleza puesto que contaminada por causa de pecado. Por esta razón Dios en su infinita misericordia nos a dado una revelación especial para poder llegar a conocerle, tanto la Biblia como Jesús, quien es la mayor de todas las revelaciones.
c.       Iluminación: es la obra del espíritu Santo que capacita hoy al oyente, observador o lector para comprender las verdades espirituales guardadas en su palabra y para poder obtener lecciones para su vida en la naturaleza.
Querido amigo, espero de todo corazón que al avanzar en la lectura de este libro descubras que la Biblia es mucho más que un conjunto de reglas o doctrinas. La Biblia:

“...genera vida, crea fe, produce cambios, asusta al diablo, realiza milagros, sana heridas, edifica el carácter, transforma las circunstancias, imparte alegría, supera la adversidad, derrota la tentación, infunde esperanza, libera poder, limpia nuestras mentes, hace que las cosas existan y garantiza nuestro futuro para siempre.”[v]  

¡Qué maravilloso! no podemos vivir sin su palabra, no podemos estar sin su voz.
Conociéndolo en su Palabra
Si Jesús nos habla por medio de su palabra entonces todos deberíamos tener una Biblia. En realidad nunca hubo tantas biblias como hoy. Pero una Biblia en el estante o abierta sobre la mesa no sirve de nada, carece de valor. Millones de cristiano mueren por falta de palabras de vida. No es posible pretender conocer a Jesús y ser su amigo, si primero no dedicamos tiempo para estar con Él.
Si tú realmente deseas conocer a Jesús estar con Él debe ser tu prioridad, a esto Jesús le llamó “permanecer”. Él dijo: “si ustedes permanecen en mis palabras serán verdaderamente mis discípulos.” (Juan 8:31)
Permanecer en la palabra de Dios día a día, implica por lo menos tres acciones:[vi]
1.      Debo aceptar su autoridad. La Biblia debe llegar a ser máxima autoridad de tu vida: la brújula en la que confíes y que te guíe, el concejero al que escuches para tomas decisiones sabias, y la referencia para evaluar todo. La Biblia debe ser la primera y la última palabra de tu vida. La decisión más importante que puedes tomar hoy aceptar a la Biblia como la máxima autoridad de tu vida, por encima de las costumbres, cultura o tradición. Cuando tengas que tomar una decisión primero pregunta: ¿Qué dice la Biblia? Resuelve que cuando Jesús te diga algo por medio de su palabra, confiaras en ella y lo harás, tenga sentido o no, aunque no tengas ganas de hacerlo.
2.      Debo asimilar su verdad. No basta solo creer en la Biblia sino que debo llenar mi mente de ella para poder ser transformado por su verdad. Para esto hay cinco maneras: 1) Recibirla, recibes las palabras de Jesús cuando la escuchas y aceptas con una mentalidad y actitud receptiva. 2) Leerla. Durante cientos de años solo un grupo muy selecto tenía acceso a la lectura de la Biblia. En aquellos tiempos había algunos que estaban dispuestos a arriesgar su vida con tal de poder leer tan solo un párrafo de la escritura. Hoy todos tenemos libre acceso a ella pero preferimos leer el periódico o mirar televisión. No puedes llegar a ser amigo de Jesús si no le dedicas tiempo. Si tan solo dejas de mirar televisión 15 minutos al día y los dedicas a la lectura de la Biblia, la habrás leído toda al cabo de un año. 3) Investigarla, la diferencia entre leer e investigar esta en formularse preguntas y anotar tus ideas. En realidad no has estudiado la Biblia si no has tomado nota de tus ideas y pensamientos en un papel o cuaderno. 4) recordarla, tu memoria es como un músculo, mientras más lo ejercites más fuerte se pondrá. Los beneficios de memorizar versículos de la Biblia son enormes y solo los descubrirás cuando te atrevas a hacerlo. Al final de cada capítulo he puesto algunos versículos qué harías bien en memorizar. 5) Reflexionar. La idea aquí es que dedique tiempo a la meditación. Muchos creen que meditar es concentrarse en nada o dejar la mente en blanco, pero la meditación bíblica es todo lo contrario, consiste en concentrar el pensamiento. Eliges un texto bíblico y reflexionas en el una y otra vez.
3.      Debo aplicar sus principios. Es completamente inútil recibir, leer, investigar, recordar y reflexionar en la palabra si no la ponemos en práctica. Este es el paso más difícil de todos puesto que a Satanás no le molesta tanto que leamos, investiguemos y meditemos, lo que realmente el no quiere es que lleguemos a practicar aquello que hemos aprendido.



[i] Morris Venden. Fe en acción (Buenos Aires: ACES. 1980), 302.
[ii] Juan 6:63 (versión La Biblia de las Américas).
[iii] Ellen G. White, El conflicto de los siglos, viii.
[iv] Gluder Quispe, Grandes temas de la Biblia, 19.
[v] Rick Warren. Una vida con propósito (Miami: Editorial Vida. 2002), 201.
[vi] Warren, 202-207.

Posted on jueves, diciembre 26, 2013 by Miguel Victoriano G.

No comments